La economía del medio ambiente: El problema del interés

Lucas Silvano Ferro
Este artículo pretende ser una crítica al actual sistema monetario, sobre todo a los problemas causados por los sistemas que tenemos para hacer fluir el dinero y posibilitar las actividades económicas. Es una crítica sobre todo a la existencia de los tipos de interés que recibimos por nuestros ahorros o inversiones, que propician que estemos en un sistema inflacionista.


El dinero cómo bien público

El dinero es en sí un bien público, es fabricado por el Estado y es usado cómo medio de intercambio. Se puede hacer un paralelismo con las carreteras del Estado. Son públicas, pero pueden ser utilizadas para fines privados. El problema surge cuando un grupo de personas tiene la capacidad de obstaculizar el sistema (provocar un “atasco” económico).
Imaginemos que un grupo de personas con mucho dinero, deciden retener su dinero en casa impidiendo que los billetes retenidos circulen. Siguiendo la comparación, sería cómo si un grupo de gente bloqueara una autopista, impidiendo la circulación de los demás. Llegados a este punto, los responsables del bloqueo pueden exigir un chantaje para volver a poner en circulación el dinero retenido. Es aquí donde entra en juego el interés. El que tiene dinero, puede exigir un sobreprecio para devolver el dinero al uso público, permitiendo así el funcionamiento del mercado.
Además, hay que tener en cuenta que el interés es exponencial. Al prestar nuestro dinero a cambio de interés, generamos más dinero (¡sin trabajar!), que a su vez puede ser prestado con intereses (y así hasta el fin de los días).
El problema del interés

El principal problema (desde un punto de vista ambiental y social) es que el Estado debe estar continuamente emitiendo dinero para que no haya limitación de dinero en el sistema económico (una situación conocida como deflación).
Por otro lado, hay que añadir que parte de los ingresos del Estado (por lo tanto del dinero de todos los contribuyentes) van a pagar los intereses de sus acreedores. Una pequeña parte de la población se enriquece comprando deuda del Estado (parece algo normal, pero estos días se está viendo que detrás de la compra de deuda a los Estados, hay una gran especulación basada en el interés).
Aunque el Estado es uno de los perjudicados, debe mantener una tasa de interés alta para que sea “rentable” poner el dinero en circulación y no retenerlo.
Por lo tanto, el dinero ha pasado de ser un simple sistema de cambio y de conservación del valor a ser un obstáculo, debido al uso especulativo que hacen unos pocos sujetos del sistema económico.
Un gran problema del interés es la inflación. El valor del dinero disminuye año tras año y ese es un grave problema. Principalmente porque los prestadores deben compensar esa pérdida de valor. Por lo tanto, si la inflación es del 2%, los intereses de los préstamos deben almenos ese  2%.
Es un pez que se muerde la cola, a menor interés, menor concesión de crédito (e incluso deflación). Para evitarlo debe crecer el interés y por lo tanto la inflación, que hará crecer año tras año los intereses.
Entonces, si es tan malo, ¿Por qué no se prohíbe el interés? Pues porque se necesita un incentivo para que la economía siga funcionando.
¿Cómo acabar con la inflación? Imponer la circulación del dinero

Hay que mantener siempre la misma relación entre el dinero en circulación y el conjunto de bienes y servicios ofertados. El problema es que el Estado no sabe cuánto dinero hay en circulación. Sólo sabe cuánto dinero ha emitido, pero no el dinero que circula (hay una parte que está retenido en cajas fuertes, o fuera del país, o de forma más cutre, debajo del colchón…). Por lo tanto, el Banco Central debe “adivinar” el dinero que es necesario para evitar que haya escasez de dinero. Para evitar males mayores, siempre pone más dinero de lo necesario, creando la temida inflación.

Existe un remedio a la inflación. En lugar de recompensar el desbloqueo del dinero, aplicar costes a la retención. Por lo tanto, el hecho de retener dinero debe tener algún coste, es lo que se conoce cómo sistema de circulación garantizada. El problema es cómo controlar el hecho de que la gente retenga dinero. Hay diferentes posibilidades, pero es necesario crear las infraestructuras necesarias.
Casos históricos:  Wörgl

En 1932, había una crisis internacional bastante profunda (más o menos lo que está pasando ahora), y el dinero en circulación era muy limitado. En Austria, había un 24,7% de paro, y la economía estaba muy estancada. Fue entonces cuando en un pequeño pueblo llamado Wörgl, se puso en marcha un experimento bastante curioso, el llamado dinero oxidable (o dinero gratuito). El alcalde de Wörgl, Michael Unterguggenberger, puso en marcha un sistema monetario basado en que el dinero (al igual que la resta del capital) perdía valor con el tiempo (se “oxidaba”) a un 1% mensual. Por lo tanto, cada mes los habitantes debían añadir un sello a los billetes (que indicaban que habían perdido un 1% de su valor) para que estos siguiesen siendo válidos. Este cambio tuvo una consecuencia inmediata, la gente no retenía el dinero, sino que lo hacía circular muy rápidamente para evitar la pérdida de su valor. Estimuló de forma increíble la generación de riqueza y se pudieron asumir gran cantidad de obras públicas debido al desbloqueo de la economía. El alcalde de Wörgl, el dia que se puso en marcha su nuevo sistema económico, afirmó que:

“La lenta circulación del dinero es la razón principal de la parálisis económica que estamos viviendo. La riqueza se escapa cada vez más rápido de las manos de quienes la producen, para escabullirse en los canales generadores de interés y acumularse en las manos de aquellas pocas personas que ya no lo devuelven a los mercados reales, sino que lo acaparan como medio de especulación”
El experimento finalizó debido a que el Estado Austríaco lo prohibió en 1933 alegando que el poder de emitir dinero era exclusivo del Banco Nacional. El sistema del dinero gratuito tocó su fin, pero el ejemplo debe ser recordado cómo un sistema que permite hacer funcionar la economía y evita la especulación y el chantaje de una pequeña parte de la población.
El alcalde de Wörgl, cuando prohibieron el nuevo sistema económico afirmó que:
…que aquí se me haya querido excluir de la historia, ¡esto ya lo había previsto! Sin embargo, he logrado mandar una señal al mundo de que es posible. ¡El mundo y yo lo hemos corroborado! Esta nueva conciencia tiene ahora que madurar lentamente en el entendimiento colectivo de los hombres. En un principio, la introducción del ferrocarril también quiso evitarse.”
Conclusiones

El actual sistema económico, que busca el mayor interés posible, implica un aumento del sistema económico continuo incompatible con el medio ambiente. La lucha por conseguir siempre intereses más altos implica que en muchos casos se tienda a invertir en prácticas que dan mucho interés, pero que son socialmente y ambientalmente muy perjudiciales (ya hemos mencionado en otros artículos, la existencia de fondos especulativos de alimentos, armamento, o también basados en empresas que no respetan los derechos laborales de sus empleados, para así obtener mayores beneficios y atraer inversores…).

El dinero “gratuito” ofrece la posibilidad de evitar estas malas prácticas. Combinado con un sistema bancario ético y un comercio justo pueden ayudar a transformar el actual sistema económico en un sistema más racional y más respetuoso con el medio ambiente y con la sociedad.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Ecologia/Medi ambient, Economía capitalista. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s